01 Guía
Cómo calcular el coste hora de máquina y de taller (con ejemplo)
Fórmula y ejemplo para calcular el coste hora de un láser, una plegadora o un puesto de soldadura con tus propios números y horas productivas reales.
01Costes y presupuestos · Guía práctica
Método paso a paso para presupuestar carpintería metálica, calderería o mueble a medida: material con merma, horas por operación, coste hora y margen.
Un presupuesto de fabricación a medida se construye de abajo arriba. Primero el material con su merma. Después las horas de cada operación (oficina técnica, corte, mecanizado, soldadura, acabado, montaje), multiplicadas por el coste hora real de cada puesto. Luego las subcontratas y los gastos del pedido. Solo al final se añade el margen. El error más caro no es un precio por hora bajo, sino olvidar operaciones y no comparar después lo presupuestado con lo real.
En un taller que fabrica bajo pedido, cada presupuesto es una pequeña apuesta. Si te quedas corto, pierdes dinero en el trabajo. Si te pasas, pierdes el trabajo. Y como casi nunca fabricas dos veces lo mismo, no puedes tirar de una tarifa cerrada como haría una fábrica de producto en serie.
Según el directorio de empresas del INE, en España hay 6.400 empresas del grupo de fabricación de elementos metálicos para la construcción (CNAE 251) con tres o más asalariados, y 2.223 con diez o más (INE, DIRCE, datos a 1 de enero de 2025). Casi todas presupuestan así: trabajo a trabajo. Esta guía explica un método que funciona igual para una barandilla, una estructura con marcado CE, una serie corta de piezas mecanizadas o un mueble de cocina a medida.
Hay dos maneras de presupuestar un trabajo a medida.
De arriba abajo: miras el trabajo, lo comparas con otro parecido y pones un precio. Es rápido. Funciona si tienes mucha experiencia y los trabajos se parecen. Falla en cuanto algo cambia: otro acabado, otra altura de montaje, otra cantidad.
De abajo arriba: descompones el trabajo en materiales y operaciones, calculas cada parte con su coste y sumas. Es más lento la primera vez. Pero deja rastro: sabes de dónde sale cada euro, puedes revisarlo con el cliente y, sobre todo, puedes comparar después cada línea con lo que pasó de verdad.
La recomendación es usar el segundo método para calcular y el primero para comprobar. Si el cálculo detallado da un precio muy distinto de lo que “te dice el ojo”, uno de los dos está mal. Mira cuál antes de enviar la oferta.
Lo que más dinero cuesta no es el precio por hora: son las horas que no presupuestaste. Preparación de máquina, repasos, esperas de material, carga del camión, un segundo viaje a obra. Por eso el método empieza por una lista de operaciones completa, no por la tarifa.
El material suele ser la partida más grande, así que merece la pena calcularlo bien.
Si aprovechas retales de stock, valóralos a precio de reposición en el presupuesto. Que ya los tengas pagados no significa que sean gratis: si los usas aquí, no los usarás en otro trabajo.
Aquí es donde se pierden las horas. Escribe todas las operaciones del trabajo en el orden en que ocurren. En la industria a esa secuencia se le llama ruta u hoja de ruta. Una ruta típica de carpintería metálica sería esta:
| Fase | Operaciones habituales | Lo que se suele olvidar |
|---|---|---|
| Oficina técnica | Toma de medidas, planos de taller, despiece, programación CNC | Cambios del cliente, planos “según obra” |
| Preparación | Corte de perfil, corte de chapa (láser, plasma, cizalla), taladrado | Cambio de útiles, marcado de piezas |
| Conformado | Plegado, curvado, mecanizado | Pruebas de primera pieza |
| Unión | Armado, punteado, soldadura, atornillado | Enderezar tras soldar, repasos |
| Acabado | Limpieza, granallado, imprimación, galvanizado o lacado (a menudo subcontratado) | Portes a y desde el subcontratista |
| Calidad | Control dimensional, inspección de soldadura, documentación | Dossier de calidad si el cliente lo pide |
| Expedición y montaje | Embalaje, carga, transporte, montaje en obra | Esperas en obra, medios de elevación, segundo viaje |
En mueble a medida la ruta cambia (despiece de tableros, seccionado, canteado, mecanizado CNC, lijado, barnizado o lacado, montaje en taller, instalación), pero el principio es el mismo: si una operación no está en la ruta, no está en el precio.
Una buena práctica es tener rutas tipo por familia de trabajo: barandilla de acero, cerramiento de aluminio, estructura atornillada, armario empotrado. Al presupuestar, copias la ruta tipo y ajustas. Así no dependes de acordarte de todo cada vez.
Para cada operación necesitas dos datos: el tiempo de preparación (que se paga una vez por lote) y el tiempo por unidad (que se paga por cada pieza).
La fórmula de cada operación es sencilla:
horas de la operación = preparación + (tiempo unitario × cantidad)
¿De dónde salen los tiempos? Por orden de fiabilidad:
Cada operación se hace en un puesto: el láser, la plegadora, el puesto de soldadura, la cabina de pintura, la cuadrilla de montaje. Cada puesto tiene un coste hora distinto. Una hora de láser no cuesta lo mismo que una hora de un soldador con su equipo, y usar una única tarifa para todo esconde qué trabajos te dan dinero y cuáles te lo quitan.
El coste hora de un puesto incluye la mano de obra que lo atiende y, si es una máquina, su amortización, mantenimiento, energía y espacio, repartidos entre las horas productivas reales, no entre las horas de apertura del taller. Lo explicamos con detalle y con un ejemplo en cómo calcular el coste hora de máquina y de taller.
Coste hora no es precio hora. El coste hora es lo que te cuesta a ti. El precio hora (si lo facturas por horas) es el coste más el margen. Mezclarlos es el origen de muchos presupuestos que “salen bien” y luego no dejan nada.
Casi ningún taller pequeño lo hace todo en casa. Galvanizado, lacado, granallado, corte por agua, mecanizados especiales o transporte especial suelen ir fuera. Para cada subcontrata:
Después vienen los gastos que existen solo porque existe este pedido: alquiler de plataforma elevadora o grúa, dietas y desplazamientos del montaje, ensayos o inspecciones externas, embalajes especiales, avales o seguros específicos.
Solo ahora sumas todo:
coste del pedido = material con merma + Σ(horas × coste hora del puesto) + subcontratas + gastos del pedido precio = coste del pedido + margen
Dos detalles importan:
Presupuesto de una barandilla de acero de 12 metros lineales, con pasamanos de tubo, montantes de pletina y barrotes, imprimada y lacada fuera, montada en obra a 30 km. Todas las cifras son ilustrativas: sirven para ver el método, no son precios de mercado.
| Partida | Cálculo | Importe |
|---|---|---|
| Material (perfil y pletina) | 210 kg × 1,40 €/kg × 1,10 de merma | 323,40 € |
| Consumibles | hilo, gas, discos, tacos químicos | 45,00 € |
| Oficina técnica | 3 h × 38 €/h | 114,00 € |
| Corte y taladrado | 1 h de preparación + 4 h × 42 €/h | 210,00 € |
| Armado y soldadura | 14 h × 44 €/h | 616,00 € |
| Repaso y limpieza | 3 h × 36 €/h | 108,00 € |
| Lacado (subcontrata) | 210 kg × 0,90 €/kg + portes 60 € | 249,00 € |
| Montaje en obra | 2 personas × 7 h × 40 €/h | 560,00 € |
| Desplazamiento | 2 viajes de furgoneta | 90,00 € |
| Coste del pedido | 2.315,40 € | |
| Margen | 22 % sobre coste | 509,39 € |
| Precio (sin IVA) | 2.824,79 € |
Fíjate en dos cosas. Primera: montaje y desplazamiento suman más de una cuarta parte del coste; si los hubieras estimado “a ojo” con un solo viaje y una persona, el margen se habría ido ahí. Segunda: cada línea es comprobable después. Si al cerrar la orden la soldadura se fue a 20 horas, sabrás exactamente dónde ajustar el siguiente presupuesto.
1. La tarifa única. Una sola “hora de taller” para todo hace que los trabajos con mucha máquina parezcan caros y los de mucha mano de obra parezcan baratos. Separa al menos los puestos principales.
2. Las horas invisibles. Oficina técnica, preparación de máquina, repasos, carga y descarga, esperas en obra. No las ve nadie, pero se pagan. Si no están en la ruta tipo, añádelas.
3. El precio del acero de hace tres meses. El material se mueve. En pedidos con plazo largo, indica en la oferta la validez del precio o una cláusula de revisión si el material varía de forma significativa.
4. El “ya lo tenemos en stock”. El material de stock se valora a precio de reposición. Si no, estás regalando lo que compraste.
5. No mirar atrás. Un presupuesto que nunca se compara con el resultado real no mejora. El objetivo del método es precisamente poder hacer esa comparación.
El presupuesto no termina cuando el cliente lo acepta. Termina cuando la orden se cierra y comparas:
No hace falta hacerlo con todas las órdenes desde el primer día. Empieza con los trabajos grandes y con los que “no sabes por qué” salieron mal. En tres o cuatro meses tendrás tiempos de referencia propios, que valen más que cualquier tabla.
Para eso necesitas registrar las horas por orden. Si ahora mismo las horas solo existen en el fichaje de entrada y salida, lee la guía de control de tiempos en planta. Y si ya tienes los datos pero se pierden entre hojas de cálculo, la de del Excel al MRP te ayuda a decidir si compensa dar el salto.
El cálculo interno y la oferta al cliente no son lo mismo. La oferta debe ser clara y dejar poco a la interpretación:
Una hoja de cálculo bien hecha basta para empezar: una pestaña de materiales con precios, otra de puestos con su coste hora y una plantilla de ruta por familia de trabajo. El problema aparece cuando los precios de material cambian cada mes, cuando varias personas presupuestan o cuando quieres comparar presupuesto contra real en decenas de órdenes.
En ese punto, un programa de producción que guarde listas de materiales, rutas con tiempos y costes por puesto calcula el coste previsto de cada orden y lo compara con el real al cerrarla. Odoo, por ejemplo, distingue en su documentación entre el coste que la orden “debería” tener según su lista de materiales y el coste real con los consumos y tiempos registrados (documentación de Odoo 19); otros programas de fabricación hacen algo equivalente. Lo que ningún programa hará por ti es definir las rutas tipo y medir las horas: eso es trabajo del taller, y es lo que hace que el presupuesto mejore.
El precio por kilo sirve como comprobación rápida en estructura sencilla y repetitiva, pero es peligroso como método único. Dos piezas del mismo peso pueden llevar horas muy distintas (una viga recta frente a una escalera con zancas curvas). Úsalo para detectar presupuestos raros, no para calcularlos.
No hay una cifra correcta para todos. Depende de tu estructura, del riesgo del trabajo y de la competencia. Lo importante es que el margen se aplique sobre un coste completo (material, horas a coste real, subcontratas y gastos del pedido) y que lo revises con los resultados reales de tus órdenes cerradas.
Como operaciones propias con sus horas (cuadrilla × horas × coste hora), más desplazamientos, dietas, medios de elevación alquilados y el tiempo de espera probable en obra. Es la partida que más se desvía en carpintería metálica, así que conviene separarla en el presupuesto y revisarla con cada obra terminada.
Lo razonable es que el tiempo de presupuestar sea proporcional al importe y a la probabilidad de ganar el trabajo. Una plantilla con operaciones tipo y tiempos de referencia reduce mucho ese tiempo. Si presupuestas mucho y ganas poco, mide tu tasa de aceptación antes de invertir más horas por presupuesto.
Indica el plazo de pago por escrito. En operaciones entre empresas, la Ley 3/2004 fija 30 días si no se pacta otro plazo y no permite pactar más de 60 días naturales. En trabajos grandes es habitual pedir un anticipo al aceptar para cubrir el material.