02 Guía
Orden de fabricación: qué debe llevar y cómo usarla en un taller bajo pedido
Qué es una orden de fabricación, los campos mínimos que debe llevar en un taller bajo pedido y cómo pasarla del papel o el Excel a un programa.
02Producción y taller · Guía práctica
Cómo registrar las horas reales por orden y operación en un taller sin papeleo, y en qué se diferencia del registro de jornada obligatorio.
El control de tiempos en planta registra cuántas horas dedica cada operario y cada máquina a cada orden y operación. No es lo mismo que el registro de jornada que exige el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, que solo recoge la hora de entrada y salida. Para empezar basta con marcar inicio y fin de cada operación con el número de orden, a ser posible en el momento (tableta o terminal con código de barras) y no de memoria al final del día. Con esos datos sabrás qué órdenes ganan dinero y tendrás tiempos reales para presupuestar.
Casi todos los talleres saben cuántas horas trabajó cada persona el mes pasado: lo dice la nómina y lo dice el fichaje. Muy pocos saben cuántas horas llevó cada pedido. Y sin ese dato no puedes saber qué trabajos te dan dinero, ni mejorar tus presupuestos, ni calcular bien el coste hora de cada puesto.
Esta guía explica cómo empezar a medir tiempos por orden sin convertir el taller en una oficina.
Se confunden a menudo, y son cosas distintas.
El registro de jornada es una obligación legal. El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores obliga a la empresa a garantizar “el registro diario de jornada, que deberá incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora”. Los registros se conservan durante cuatro años, a disposición de los trabajadores, sus representantes y la Inspección de Trabajo.
El control de tiempos por orden es una herramienta de gestión. Nadie te obliga a llevarlo. Registra en qué orden y en qué operación se invirtió cada hora de trabajo (y de máquina).
| Registro de jornada | Tiempos por orden | |
|---|---|---|
| Para qué | Cumplir la ley laboral | Saber costes reales y mejorar presupuestos |
| Qué registra | Entrada y salida de cada persona | Inicio y fin de cada operación, en cada orden |
| Obligatorio | Sí (art. 34.9 ET) | No |
| Quién lo usa | RR. HH., gestoría, Inspección | Producción, oficina técnica, dirección |
| Pregunta que responde | ¿Cuánto trabajó esta persona hoy? | ¿Cuánto costó esta orden? ¿Dónde se fue el tiempo? |
Los dos se pueden hacer con el mismo terminal o la misma aplicación, y es buena idea: si las horas imputadas a órdenes de una persona no cuadran con sus horas de presencia, hay horas que se están perdiendo en algún sitio.
Estado del registro horario digital (30 de septiembre de 2026). El real decreto que haría obligatorio un registro digital no está aprobado. Según Qué.es, el texto no irá al último Consejo de Ministros de septiembre y sigue sin fecha. Hasta que se publique en el BOE, la obligación es la del artículo 34.9. Revisaremos esta guía cuando cambie.
No hace falta medirlo todo desde el primer día. Lo mínimo útil es:
Y dos añadidos que dan mucha información por poco esfuerzo:
Las horas de espera y retrabajo son oro. Si descubres que cada semana se pierden muchas horas esperando planos o material, has encontrado un problema que ningún ajuste de presupuesto iba a arreglar.
Cada operario rellena al final del día (o de la semana) una hoja con las órdenes en las que trabajó y las horas. Es barato y rápido de implantar.
Problemas: se rellena de memoria, las horas se “redondean” para cuadrar la jornada, y alguien de la oficina tiene que pasar todo al ordenador. Aun así, es mucho mejor que nada y es un buen primer paso para crear el hábito.
La orden de fabricación impresa lleva una tabla donde cada operario apunta inicio y fin de su operación. El dato queda pegado a la orden, lo que evita errores de número de orden. Sigue siendo papel que hay que transcribir.
Una tableta, un ordenador de taller o un terminal en cada zona. El operario se identifica (tarjeta, código personal), lee el código de barras o QR de la orden y marca inicio; al terminar marca fin y la cantidad. Es lo más fiable y lo único que da datos al día sin trabajo de oficina.
Los programas de producción suelen traer una pantalla de taller para esto. Odoo, por ejemplo, tiene el módulo Taller (Shop Floor), donde cada operario se identifica, con PIN si se configura, y registra el tiempo de cada orden de trabajo (documentación de Odoo 19). Para operarios que solo usan esa pantalla, Odoo ofrece una licencia Light User de 7,90 € por usuario al mes que incluye el uso del Taller, contratable a través de un asesor de Odoo (página de precios de Odoo, consultada el 30/09/2026; la página no indica si el importe incluye IVA). Otros MRP y herramientas de captura de datos en planta hacen algo parecido.
La técnica es lo fácil. Lo difícil es que la gente lo use bien. Lo que suele funcionar:
Explica para qué sirve. Si el taller cree que es para vigilar, apuntará lo que crea que quieres ver. Si entiende que sirve para presupuestar mejor y para demostrar que un trabajo llevó más horas de las previstas por culpa de un cambio del cliente, colaborará. Enseña los resultados: “esta barandilla la presupuestamos en 14 horas de soldadura y llevó 20; en la siguiente hemos subido el precio”.
Empieza pequeño. Una zona o un tipo de trabajo, durante unas semanas. Corrige lo que no funcione (códigos confusos, terminal mal situado) antes de extenderlo.
Pocos códigos y claros. Si hay treinta operaciones para elegir, se elegirá la primera de la lista. Mejor ocho bien definidas.
Que registrar lleve segundos. Terminal cerca del puesto, lectura de código de barras en vez de teclear números, sin menús profundos. Si cuesta más de unos segundos, no se hará.
Revisa cada semana. Horas imputadas frente a horas de presencia, órdenes con desviaciones grandes, horas de espera. Si nadie mira los datos, dejarán de apuntarse bien en un mes.
No lo uses para castigar. Una desviación es información sobre el proceso, no una falta del operario. En cuanto el registro se use para sancionar, los datos dejarán de ser fiables.
Registrar quién trabajó en cada orden es tratar datos personales. Algunas pautas básicas:
Si tienes dudas en tu caso concreto, consulta con tu asesoría laboral o tu delegado de protección de datos.
Con unas semanas de registros tendrás:
Una revisión mensual de las órdenes cerradas con mayor desviación (en euros, no en porcentaje) suele ser la reunión más rentable del mes.
Un registro de tiempos por orden es la base de lo que en la industria se llama MES (manufacturing execution system, sistema de ejecución de la producción): el software que recoge en tiempo real lo que pasa en planta. Un MES completo añade conexión directa con las máquinas, control de calidad en línea, planificación detallada de la secuencia y paneles en cada puesto.
Para la mayoría de talleres de 10 a 50 personas, el módulo de taller de un buen MRP o ERP es suficiente. Cuando tiene sentido separar un MES, y qué diferencia hay entre los tres tipos de sistema, lo explicamos en MRP, ERP y MES: diferencias.
No por sí solo. El registro de jornada dice cuántas horas estuvo cada persona en la empresa, no en qué orden trabajó. Sirve para comprobar que las horas imputadas a órdenes cuadran con las horas de presencia, pero no sustituye al registro por orden.
A 30 de septiembre de 2026, no. El Gobierno no lo llevó al último Consejo de Ministros de septiembre, según Qué.es (26/09/2026). La obligación vigente es la del artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores: registro diario con hora de inicio y fin, conservado cuatro años.
Los sistemas biométricos tratan datos de categoría especial y la AEPD los considera, en su guía sobre control de presencia biométrico, de alto riesgo y difíciles de justificar para un simple control de presencia. Para imputar horas a órdenes basta con tarjeta, código personal o código de barras.
Empieza por orden. Cuando el hábito funcione, pasa a orden y operación (corte, plegado, soldadura, montaje), porque es lo que te permite presupuestar mejor cada operación y calcular el coste de cada puesto.
Regístralas también, con códigos propios: mantenimiento, limpieza, formación, espera de material, retrabajo. Las horas de espera y de retrabajo son precisamente las que más información dan sobre lo que falla en el taller.